Agosto 2007
Una compulsión que afecta más a las mujeres que a los hombres

El deseo incontrolable de gastar

Las personas que padecen la patología de comprar compulsivamente no sólo no suelen ser entendidas sino que al ocasionar, en la mayoría de los casos y como consecuencia de su impulso, gastos desmedidos y su consecuente endeudamiento, son cuestionadas, maltratadas e incomprendidas.
Se debe tomar conciencia que estamos frente a una enfermedad que, al igual que todas, requiere tratamiento y tiempo para lograr la recuperación. El trastorno del comprador compulsivo es más frecuente en las mujeres que en los hombres.
 

En los últimos años, de la mano del avance de la publicidad en los medios de comunicación masiva, el impulso al consumo se ha incrementado notablemente. Esta tendencia, cuando se transforma en compulsiva se analiza como el trastorno del comprador compulsivo y aparece como más frecuencia en mujeres que en hombres.

El médico psiquiatra Alfredo Horacio Cía, define a esta patología como la tendencia o preocupación por comprar y gastar compulsivamente, lo que provoca dificultades sociales, ocupacionales, financieras e, incluso, legales.

El comprador compulsivo tiende generalmente a no ponderar adecuadamente sus posibilidades de poder adquisitivo y a contraer deudas debido a una mala administración previa de sus recursos o al derroche del dinero en compras inútiles e innecesarias de ropa, alimentos, adornos, etc. que, incluso en casos, suele guardar sin siquiera llegar a utilizar.

Mientras una “persona normal” tiende a reservar parte de su dinero para destinarlo a posibles gastos futuros, el individuo que padece esta enfermedad, evapora el billete ni bien lo tiene en sus manos. Consecuentemente, el ahorro es algo imposible de realizar para las víctimas de la compra compulsiva.

Los abogados que integran la Asociación de Consumidores afirman la existencia eventual de desórdenes subyacentes que pueden acompañar las compras desmedidas. Por ejemplo, varios tipos de depresión, abuso obsesivo obligatorio del desorden, de la droga y del alcohol, ansiedad y problemas alimentarios o similares.

La víctima siente una fuerte excitación al comprar desmedidamente, comparable a otras situaciones como la sexual, el juego, la droga y otras. Luego de saciada la necesidad tienen lugar las peleas familiares por los gastos, el sentimiento de culpa, de vacío, de odio a sí mismo, de depresión y, también, una ansiedad que sólo se apaga con un nuevo atracón de compras. Las víctimas de esta patología desarrollan una actitud similar a los bulímicos porque se dejan llevar por el deseo de consumir sin tener un registro de lo que se está haciendo.

  Perfil y características del comprador compulsivo

El doctor Enrique Luis De Rosa Alabaster, psiquiatra, sexólogo y psicoterapeuta con paso por la Universidad de Oxford en Inglaterra y actualmente radicado en Buenos Aires, Argentina, afirma que el perfil típico del comprador compulsivo es una mujer, de alrededor de 30 años de edad, de cualquier clase social, que ha adquirido la costumbre de comprar ropa, zapatos, joyas y productos de belleza, u otros. Aunque, también se da en los hombres el porcentaje es muchísimo menor, aclara.

La Asociación de consumidores afirma que las características comunes de los compradores compulsivos suelen ser la sensación de pérdida de control sobre los hábitos de gasto, aparición de la culpa tras cometer la compra desmedida, intento de relevar la tensión y la ansiedad mediante la compra, la no utilización de los objetos comprados, conducta repetitiva, intento de mejorar la autoestima y satisfacer las necesidades emocionales mediante la compra, entre las más notorias.

Los objetos que estas personas consumen se programan para incentivar el deseo de comprar y están relacionados con el arreglo personal y los regalos para sí mismos más que para otros. Estas personas consideran –según se estima- que, al menos un tercio de sus compras, son ocasiones únicas que no pueden dejar pasar.

El doctor Alabaster agrega que en casos extremos el comprador compulsivo llega a incurrir en el uso excesivo de tarjetas de crédito o incluso robar. En esto se parecen a  los adictos al juego. Todos estos síntomas provocan un alto nivel de estrés que puede generar en el afectado, enfermedades como úlceras, hipertensión, depresiones profundas y frecuentes dolores de cabeza.

  Todo tiene solución

Los especialistas recomiendan combinar diferentes terapias antes que recurrir a una única modalidad. Suelen combinarse las terapias individuales o de apoyo con terapias de grupo y conductuales.

Existen grupos de ayuda especializados en este tipo de trastornos que tienen por finalidad lograr la prevención, el tratamiento y la recuperación psicosocial de los pacientes afectados.

Los profesionales consultados afirman que las actividades más utilizadas son la asistencia médico psiquiátrica y psicológica, métodos de recuperación y asistencia psicosocial mediante la psicoterapia individual, grupal, familiar y formación de grupos de autoayuda con la participación activa de pacientes recuperados.

También se realizan tareas de formación y perfeccionamiento para profesionales especializados en diferentes ámbitos de la salud mental relacionados a estas patologías, por medio de cursos, congresos, jornadas de perfeccionamiento, tareas de investigación y conferencias a nivel nacional e internacional.

Entre los psicofármacos se han utilizado con resultados variables, antidepresivos, estabilizadores del ánimo y ansiolíticos.

Como en todo lo relacionado a los temas de salud, son de gran importancia las campañas de difusión pública a través de los distintos medios de comunicación masiva, para contribuir al esclarecimiento de la población acerca de la existencia de estas enfermedades, en muchos casos, ignoradas por mucha gente.

Las personas que padecen esta patología suelen ser, muchas veces, incomprendidos. Al ocasionar gastos desmedidos y endeudamientos son cuestionadas, maltratadas.

Es muy importante, entonces, no actuar de esta manera con ellos y tener conciencia de que estamos frente a una enfermedad que, al igual que todas, requiere tratamiento y tiempo para conseguir la recuperación.

G. R.

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